Suboficial Castro culmina su servicio
El Suboficial Mayor Jorge Alejandro Castro afronta su noveno y último Viaje de Instrucción a bordo de la fragata ARA Libertad. A bordo del buque escuela, desempeña el cargo de Contramaestre General y se retira tras una carrera naval centrada en la instrucción y la vida marítima.

La fragata ARA Libertad navega en el marco del 54º Viaje de Instrucción, donde además de cumplir su función formativa recibe el adiós operativo del Suboficial Mayor Jorge Alejandro Castro. A sus 52 años, Castro transita su novena navegación en el buque escuela, desempeñando el rol de Contramaestre General, puesto desde el que supervisa tareas diarias, acompaña al personal y coordina maniobras durante la travesía que lo llevará a su retiro.
Originario de la provincia de San Juan, Castro nació en 1974 y creció en el barrio Santa María de Oro, en Santa Lucía, en el seno de una familia numerosa. Relata que su vocación se desencadenó a los 15 años al ver una imagen de la fragata en una cartelera con la leyenda "Ingrese a la Armada", hecho que lo impulsó a ingresar a la Escuela de Mecánica de la Armada en marzo de 1991 y elegir la especialidad de Mar con el objetivo de navegar en la fragata.

A lo largo de su trayectoria, Castro participó en ocho viajes de instrucción previos, en los cuales acumuló experiencia y millas de navegación. Esos desembarcos formativos se produjeron en años diversos de su carrera y contribuyeron a su formación profesional. Valora cada viaje por las distintas etapas personales y funciones ejercidas, y rememora haber pasado ocho cumpleaños a bordo, incluido el que celebra durante esta última navegación, circunstancia que considera memorable.
En su rutina a bordo, Castro explica que sus obligaciones incluyen la verificación de cada detalle del buque, la emisión del parte diario y, sobre todo, el acompañamiento del personal. Señala que su responsabilidad es conocer el estado de la tripulación, asistir en situaciones familiares y garantizar el correcto desarrollo de las maniobras, tareas que ejecuta desde su condición de Contramaestre General durante la navegación de instrucción. La instrucción de los gavieros es la tarea que identifica como más representativa de su función.

En esa labor procura transmitir valores aprendidos en el mar, como la camaradería y la convicción de que la vida naval es una vocación más que una ocupación. Afirma que la camaradería consiste en trabajar con la gente para llevar el buque adelante, y que su misión formativa busca forjar esos principios en las generaciones que se forman a bordo.
Su carrera también incluyó etapas de exigencia operativa, como su destino en el rompehielos ARA Almirante Irízar, donde fue testigo del incendio ocurrido en 2007 y permaneció en el buque hasta 2009 para colaborar en las tareas de reparación. Con la proximidad del retiro, vive esta última navegación con sentimientos encontrados: reconoce la nostalgia por dejar el servicio activo, pero entiende que alcanzar el cargo de Contramaestre General representa el máximo honor dentro de su especialidad.

En lo personal, Castro remarca el sostén de su familia: 27 años de matrimonio y tres hijos que aprendieron a convivir con las ausencias propias de la vida en la mar, incluyendo la celebración de festividades a bordo. Manifiesta que ahora, al retirarse, tocará disfrutar más de su familia tras décadas de dedicación naval. Afirma, asimismo, que la Armada fue su espacio formador y que se lleva los mejores recuerdos de su vida profesional.
La fragata ARA Libertad continúa su navegación rumbo a Río de Janeiro, donde tiene previsto arribar según el itinerario de la travesía. Durante este Viaje de Instrucción, la presencia de personal con carreras largas como la del Suboficial Mayor Castro subraya el papel del buque escuela en la formación de oficiales y en la transmisión de la experiencia acumulada por quienes han dedicado su vida a la Armada.

