Terremoto en Venezuela deja miles
Iván García Marrero, periodista radicado en el estado Bolívar, describió en Radio Nacional la situación en Venezuela tras los sismos del 24 de junio. Mientras continúan las tareas de rescate en La Guaira y otras zonas afectadas, las autoridades informan miles de muertos, heridos, desplazados y daños graves.

Venezuela continúa atravesando una de las mayores tragedias de su historia reciente. A cinco días de los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte del país el pasado 24 de junio, las tareas de búsqueda y rescate siguen en marcha en distintos puntos del territorio, con especial concentración en el estado de La Guaira, donde se registraron los daños más severos.
Iván García Marrero, periodista radicado en el estado Bolívar, habló con Nico Yacoy en su programa Primer Round, por Radio Nacional, y describió el clima de conmoción que todavía atraviesa a la sociedad venezolana. Aunque Bolívar se encuentra a gran distancia de las zonas más afectadas, la tragedia domina la agenda pública y generó una importante movilización solidaria en todo el país. La situación continúa marcada por la incertidumbre y por la magnitud de los daños materiales y humanos.
El periodista señaló que han pasado más de 100 horas desde el terremoto y sostuvo que resulta milagroso que puedan aparecer personas con vida. En paralelo, indicó que persisten diferencias en las cifras de desaparecidos. Según los últimos balances difundidos por las autoridades venezolanas, el número de fallecidos asciende a alrededor de 1.450 personas, mientras que más de 4.000 resultaron heridas y al menos 12.700 quedaron desplazadas. Además, centenares de edificios colapsaron y miles de familias perdieron sus viviendas. A pesar del paso de los días, los equipos de emergencia continúan encontrando sobrevivientes.
Durante las últimas horas fueron rescatados con vida un padre y su hijo, que permanecieron cuatro días atrapados bajo los escombros en La Guaira. Ese hallazgo renovó las esperanzas de familiares y rescatistas, en un escenario en el que cada intervención adquiere especial relevancia por la cantidad de personas todavía sin ubicar y por la complejidad de las tareas en estructuras destruidas. Las operaciones cuentan con la participación de brigadas provenientes de distintos países.
Equipos de América Latina, Europa y Estados Unidos se sumaron a las tareas junto con los organismos venezolanos, aportando maquinaria, perros de rescate, hospitales de campaña y personal especializado. La presencia de esas delegaciones amplía la capacidad de respuesta en un contexto en el que la búsqueda se desarrolla en barrios enteros afectados por derrumbes y en edificaciones colapsadas, donde cada avance depende del trabajo coordinado entre múltiples equipos. Uno de los principales desafíos sigue siendo la localización de las personas desaparecidas.
Las autoridades reconocen que todavía hay miles de personas sin ubicar, mientras continúan los trabajos en zonas dañadas por los derrumbes. García Marrero advirtió además que continúan las réplicas y subrayó que se sintió un temblor fuerte que causó más temor del que ya existía. Ese factor agrega tensión a una situación ya crítica y mantiene en alerta a la población y a los equipos desplegados en el territorio. En paralelo, el gobierno informó avances en la recuperación de los servicios esenciales.
Según datos oficiales, se logró restablecer gran parte del suministro eléctrico, el acceso al agua potable y la circulación por las principales vías de comunicación en las regiones afectadas. Sin embargo, la emergencia humanitaria sigue siendo compleja. Miles de personas permanecen alojadas en refugios temporales, escuelas y centros de evacuación, mientras organismos internacionales trabajan para garantizar alimentos, atención médica y asistencia psicológica a los damnificados. García Marrero sostuvo que todas las instituciones están completamente colapsadas.
Esa evaluación refleja la presión que atraviesan los organismos de respuesta frente a una catástrofe de gran magnitud, con necesidades urgentes en materia de alojamiento, salud, alimentos y contención. En ese marco, la reconstrucción de la vida cotidiana aparece todavía lejana para gran parte de la población, mientras continúan las tareas de rescate, asistencia y evaluación de daños en las zonas más comprometidas.
